miércoles, 19 de marzo de 2008

Física y Literatura, Extraterrestres y Música

Aún tiene que probarse que la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia.
Arthur C. Clarke (1917-2008)

Algo habrán tenido que ver las capacidades intelectuales del autor de 2001: Una Odisea del Espacio para que haya llegado a los 90 años. Y, por lo que leo (aquí), en un estado de lucidez envidiable.
La confluencia de su formación como físico y su faceta literaria, la ciencia y la ficción, la realidad y la creación de otras realidades (y pre-realidades) en Sir Arthur C. Clarke es fruto de la curiosidad, de buscar incansablemente otras posibilidades y conocer más. Y esto, sin duda, sí debe tener algún valor para la supervivencia. Uno de los comentarios comunes a los obituarios de hoy es que murió sin cumplir su deseo de que se encontrasen evidencias sobre la existencia de vida inteligente extraterreste. Quizás esta fue una de las dudas que alargó su vida, tan llena de descubrimientos y cuestiones despejadas.
Al pensar ahora en 2001: Una Odisea del Espacio, me doy cuenta de que por esas curiosas asociaciones de ideas, siempre incontrolables, cada vez que la veo me sorprendo esperando, tras el contundente inicio musical de Strauss y en lugar de los primeros fotogramas de la peli, la entrada de Elvis en el Madison Square Garden de NY y los primeros acordes de That's all right (Mama):


antes en ¡No me aguanto más!

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