sábado, 28 de marzo de 2009

Nos quedamos sin mensajeros

fuente: Periodistas-FAPERedacciones bajo mínimos: redactores, fotógrafos, infógrafos... van quedando los justitos. Según el Observatorio para el seguimiento de los despidos creado por la FAPE en noviembre, entre el 1 de junio y el 11 de febrero se han perdido 1.858 puestos de trabajo en los medios de comunicación españoles, 1.705 despedidos y 153 prejubilados. Los datos han sido publicados en “Las malas noticias llegan al mensajero”, del número de primavera de la revista Periodistas FAPE. La Federación advierte que en estas cifras no se incluyen las previsiones. Como tampoco queda constancia de los autónomos, gráficos y redactores, que “colaboran” con los distintos medios, con tanta regularidad que tienen sus propios puestos en las redacciones, ellos fueron los primeros en verse en la calle y no están en las estadísticas.

fuente: Periodistas-FAPE-Hoy han echado a 11. Me dijo un amigo el martes por la noche. El Grupo Joly ha despedido esta semana a 29 personas de las áreas de gestión y redacción en tres de sus cabeceras. Que se suman a otros pocos despidos y ceses de colaboración en este y otros grupos andaluces.

La FAPE ha promovido la Declaración de Sevilla, sobre la crisis de los medios de comunicación. Y ha creado una Plataforma por la Defensa del Periodismo "con el objetivo de diseñar una estrategia de actuación para poner en práctica la exigencia de los principios antes planteados, ante las administraciones, los sindicatos y las empresas del sector".

La falta de lectores y anunciantes ponen en la cuerda floja cabeceras centenarias. Demasiados temas se hacen por teléfono y la documentación: tirando de google y wikipedia. Del contraste de fuentes ni hablemos, ya se vio.

fuente: Periodistas-FAPELos periódicos se llenan de notas de agencia, declaraciones e informes institucionales y disimulan como pueden la falta de personal y el sobreesfuerzo de los pocos que quedan. Sin mencionar la ya sobreentendida y aceptada explotación de supuestos aprendices, que sirven para ahorrarse algunos sueldos, ya bastante miserables.

Mangas Verdes, publicaba a principios de mes un completo análisis del fracaso de la prensa:

El modelo estaba claro:

  1. Tecnología, la indispensable
  2. Periodistas, los indispensables
  3. Sueldos periodísticos, lo más ajustados posibles
  4. Formación y actualización, cero
  5. Calidad, depende
  6. Acción comercial, máxima
  7. Sueldos de los responsables comerciales, por las nubes
  8. Relevancia de los directos periodísticos y comerciales, a la par, cuando no superior en el segundo caso
  9. Intromisión comercial en contenidos periodísticos, lo que haga falta
  10. Los periódicos no se venden por el contenido, sino por las promociones
  11. El objetivo no es el lector, son las audiencias (nótese la paradoja)
  12. El periódico es una plataforma donde se incluyen noticias en el lugar que deja libre la publicidad
  13. De esos espacios que quedan libres, una parte importante se debe dedicar a dar cobertura a anunciantes, accionistas y alianzas económicas o políticas estratégicas para el medio
  14. De eso se encargará el núcleo duro (periodistas más o menos contrastados, pero siempre afectos)
  15. El resto lo puede hacer cualquiera

Y no se puede decir que no funcionara. El nuevo ‘boom’ de la prensa trajo consigo una era de vacas gordas que reportó pingües dividendos a las empresas en una fórmula que parecía definitiva. Las nuevas estrategias habían triunfado. El viejo periodismo de calidad había sido superado por el periodismo de consumo. La piedra filosofal.

Pero en medio de esta debacle periodística, allende los mares, hay quien apuesta por la calidad frente a la cantidad, por quedarse con lo mejor de la tradición del oficio sin renunciar a las tecnologías. Hablo de Slate, una revista online que ronda los 7 millones de visitantes únicos al mes. En su apuesta por ofrecer periodismo de calidad en Internet, el director de Slate, David Plotz, ha decidido sacar a los plumillas a la calle: “El objetivo es que trabajen dos meses en una pieza de investigación, que recuperen la esencia del periodismo y no se oxiden delante de la pantalla del ordenador”. Quizá sea ese el secreto de su éxito, su forma de cerrar las puertas a la crisis: afrontar el oficio periodístico con la dignidad que los trabajadores y receptores merecen.

31/3/2009

Y VAN 5.000

en 50 días

sábado, 14 de marzo de 2009

Ilustración enciclopédica

Cual Diderot y D'Alembert hechos uno, Miguel Brieva, ilustrado, por supuesto, ha conformado la Enciclopedia Universal Clismón. Bienvenidos al Mundo. La magna obra salió de imprenta merced a Mondadori (Reservoir Books) en 2007 para iluminar al mundo sobre su propia idiosincrasia. Como no podía ser de otra manera, recoge alfabéticamente los conceptos indispensables para la vida, convenientemente ilustrados a todo color para su mejor comprensión y disfrute. El presente y el futuro están en estas 140 páginas.

Tras algunos años leyendo de gratis la revista Dinero en una conocida librería sita en la Gran Vía, en diciembre pasado me hice, a precio razonable, con el volúmen que aúna sus cinco números. Por extrañas conjunciones astrales inexplicables, ha llegado a mis manos, tan sólo un par de meses después, Bienvenido al mundo. Pasen, vean y disfrútenlo.




miércoles, 11 de marzo de 2009

Un lustro

Cinco años ya desde que nos levantamos entre lágrimas, incredulidad, confusión, lineas telefónicas colapsadas, todos los informativos a la vez, la tele y la radio al mismo tiempo, todos con la misma noticia y una incalculable cuenta de víctimas. Inevitablemente recuerdo los libros que compré el día anterior, el primer viaje en cercanías al día siguiente, los uniformes, los bancos medio fundidos en el andén, un tren destrozado a un lado de las vias, el metro, la cara de la gente, triste, y el olor de la cera en Atocha durante meses. Y esos días, puede que por primera vez, me dí cuenta de que me había enamorado de la ciudad y de la gente.
La 2 emitió ayer el reportaje Cinco años después, de Informe Semanal, un buen documento sobre lo que pasó que intenta evaluar el grado de amenaza del país después de los atentados del 11-m.