-Hoy han echado a 11. Me dijo un amigo el martes por la noche. El Grupo Joly ha despedido esta semana a 29 personas de las áreas de gestión y redacción en tres de sus cabeceras. Que se suman a otros pocos despidos y ceses de colaboración en este y otros grupos andaluces.
La FAPE ha promovido la Declaración de Sevilla, sobre la crisis de los medios de comunicación. Y ha creado una Plataforma por la Defensa del Periodismo "con el objetivo de diseñar una estrategia de actuación para poner en práctica la exigencia de los principios antes planteados, ante las administraciones, los sindicatos y las empresas del sector".
La falta de lectores y anunciantes ponen en la cuerda floja cabeceras centenarias. Demasiados temas se hacen por teléfono y la documentación: tirando de google y wikipedia. Del contraste de fuentes ni hablemos, ya se vio.
Los periódicos se llenan de notas de agencia, declaraciones e informes institucionales y disimulan como pueden la falta de personal y el sobreesfuerzo de los pocos que quedan. Sin mencionar la ya sobreentendida y aceptada explotación de supuestos aprendices, que sirven para ahorrarse algunos sueldos, ya bastante miserables.
Mangas Verdes, publicaba a principios de mes un completo análisis del fracaso de la prensa:
El modelo estaba claro:
- Tecnología, la indispensable
- Periodistas, los indispensables
- Sueldos periodísticos, lo más ajustados posibles
- Formación y actualización, cero
- Calidad, depende
- Acción comercial, máxima
- Sueldos de los responsables comerciales, por las nubes
- Relevancia de los directos periodísticos y comerciales, a la par, cuando no superior en el segundo caso
- Intromisión comercial en contenidos periodísticos, lo que haga falta
- Los periódicos no se venden por el contenido, sino por las promociones
- El objetivo no es el lector, son las audiencias (nótese la paradoja)
- El periódico es una plataforma donde se incluyen noticias en el lugar que deja libre la publicidad
- De esos espacios que quedan libres, una parte importante se debe dedicar a dar cobertura a anunciantes, accionistas y alianzas económicas o políticas estratégicas para el medio
- De eso se encargará el núcleo duro (periodistas más o menos contrastados, pero siempre afectos)
- El resto lo puede hacer cualquiera
Y no se puede decir que no funcionara. El nuevo ‘boom’ de la prensa trajo consigo una era de vacas gordas que reportó pingües dividendos a las empresas en una fórmula que parecía definitiva. Las nuevas estrategias habían triunfado. El viejo periodismo de calidad había sido superado por el periodismo de consumo. La piedra filosofal.
Pero en medio de esta debacle periodística, allende los mares, hay quien apuesta por la calidad frente a la cantidad, por quedarse con lo mejor de la tradición del oficio sin renunciar a las tecnologías. Hablo de Slate, una revista online que ronda los 7 millones de visitantes únicos al mes. En su apuesta por ofrecer periodismo de calidad en Internet, el director de Slate, David Plotz, ha decidido sacar a los plumillas a la calle: “El objetivo es que trabajen dos meses en una pieza de investigación, que recuperen la esencia del periodismo y no se oxiden delante de la pantalla del ordenador”. Quizá sea ese el secreto de su éxito, su forma de cerrar las puertas a la crisis: afrontar el oficio periodístico con la dignidad que los trabajadores y receptores merecen.
31/3/2009

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