y con la última
copa, la del desprecio,
brindo por los que aman como yo
José María Álvarez
Me pido un 2008 tranquilito, cañas a discreción y tapita de sentido común.
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lunes, 31 de diciembre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
Quemando fotos
entonces,
apasionadamente quiere no recordar,
perpetrar actos orientados hacia el desnacimiento,
fugarse desde el miedo hacia el olvido,
apuñalar su olvido hasta que sangre olvido
Félix Grande
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apasionadamente quiere no recordar,
perpetrar actos orientados hacia el desnacimiento,
fugarse desde el miedo hacia el olvido,
apuñalar su olvido hasta que sangre olvido
Félix Grande
Hace poco, alguien sacó a colación esa preciosa idea de quemar fotografías para acelerar el olvido, para ahuyentar el dolor. En cuestión de recuerdos para olvidar, me da más miedo perder lo que quiero recordar. Mi testa-rudez no tiene límites y afecta a todos los aspectos de mi vida. Esta testa-rudez irreprimible me impulsa a insistir en lo que "no puede ser", hasta que me rompo la crisma contra el objeto de mi particular empeño. Hace unas semanas decidí cambiar de actitud, renunciar a "lo que no puede ser" sin aspavientos. No fui capaz. Sustituí "sin aspavientos" por una pataleta. Me equivoqué otra vez, convertí un desahogo en un barrizal. Son otras formas de quemar fotografías... o de aullar contra el olvido.
Conclusión: mejor no abusar de actos dramáticos que sólo ponen en evidencia una excesiva desesperación. Y aceptar las cosas como son.
RAE: desesperación
(De desesperar)
1. f. Pérdida total de la esperanza.
2. f. Alteración extrema del ánimo causada por cólera, despecho o enojo.
3. f. Persona o cosa que provoca esas emociones.
Recordatorio: no te obsesiones, LEE
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domingo, 8 de abril de 2007
El destructor
El único sentido de las cosas es no tener sentido oculto
Fernando Pessoa
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Fernando Pessoa
Hay manos que contagian esperanza y pieles que transpiran serenidad y confianza. Y desconfianza imposible de erradicar.
Hay miradas que destierran a quien las recibe, caricias prestadas que hielan la pasión o besos perdidos sin pena y sin rabia.
Hay roces compungidos, tristes, apáticos, que hacen rana del príncipe y dejan miserable a la princesa.
Hay abrazos sin sentido que sólo buscan otros brazos, cualesquiera. Porque, a veces, la constrictor es mejor que dormir solo.
Hay silencios que desnudan las paredes.
Resignarse es morir solo en la peor de las compañías.
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sábado, 24 de febrero de 2007
Ineptitudes
Porque lo quiero todo y un poco más si puede ser
F. Pessoa (Álvaro de Campos)
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F. Pessoa (Álvaro de Campos)
Hay quien apuesta desde la infancia por una vida, con el punto de mira siempre brillante y el siguiente paso previsto en coordenadas exactas. Y funciona, o no. Pero hay quien no sabe conformarse con lo que tiene. Y resistirse a la resignación puede llevarte a la temporalidad. Ahora todo el mundo tiene miedo de la temporalidad ¡Qué miedo! ¿Cómo se llega a la estabilidad? La gente lucha por alcanzar la felicidad de la monotonía, por mantener en un estricto orden su vida, que siempre es cotidiana, claro. Pero lo más fácil, y de eso sé un rato, es dejarse llevar. Seguir, sin perseguir nada, el camino que sale a tu encuentro. Sin objetivos no hay frustración. La casualidad coincide siempre con el destino marcado, el más difícil de sortear. Después hay que rezar para que no aparezca la decepción, la necesidad de ser dueño de tu vida de mierda, la lucidez. Porque entonces, cuando te das cuenta de tu ineptitud para la resignación, lo dejas todo para vivir sin rumbo. Como siempre.
Suerte
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