Me he propuesto convertirlo en tradición personal y transferible: “pon un libro de Berger en tu verano”.
Todo empezó cuando el año pasado compré, sin premeditación y con la única referencia de un título largo y precioso Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos, y con él inicié las lecturas vacacionales. Quedé fascinada, henchida de placeres lectores e hiperestésica perdida. Así que, al encontrar este año sus Modos de ver supe de inmediato que cogería todo el polvo de la estantería que pudiera acumular hasta el verano. Podría mostrar más interés y leer compulsivamente todas las obras de Berger. Sí, pero me gusta más así. Y así me acompañó en mis miradas estivales 2009:
Todo empezó cuando el año pasado compré, sin premeditación y con la única referencia de un título largo y precioso Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos, y con él inicié las lecturas vacacionales. Quedé fascinada, henchida de placeres lectores e hiperestésica perdida. Así que, al encontrar este año sus Modos de ver supe de inmediato que cogería todo el polvo de la estantería que pudiera acumular hasta el verano. Podría mostrar más interés y leer compulsivamente todas las obras de Berger. Sí, pero me gusta más así. Y así me acompañó en mis miradas estivales 2009:
Solamente vemos aquello que miramos. Y mirar es un acto voluntario, como resultado del cual, lo que vemos queda a nuestro alcance, aunque no necesariamente al alcance de nuestro brazo. (…) Nunca miramos sólo una cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos.Modos de ver, John Berger






