viernes, 18 de septiembre de 2009

Berger veraniego

Me he propuesto convertirlo en tradición personal y transferible: “pon un libro de Berger en tu verano”.
Todo empezó cuando el año pasado compré, sin premeditación y con la única referencia de un título largo y precioso Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos, y con él inicié las lecturas vacacionales. Quedé fascinada, henchida de placeres lectores e hiperestésica perdida. Así que, al encontrar este año sus Modos de ver supe de inmediato que cogería todo el polvo de la estantería que pudiera acumular hasta el verano. Podría mostrar más interés y leer compulsivamente todas las obras de Berger. Sí, pero me gusta más así. Y así me acompañó en mis miradas estivales 2009:
Solamente vemos aquello que miramos. Y mirar es un acto voluntario, como resultado del cual, lo que vemos queda a nuestro alcance, aunque no necesariamente al alcance de nuestro brazo. (…) Nunca miramos sólo una cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos.
Modos de ver, John Berger





lunes, 14 de septiembre de 2009

Localizaciones

AH, LA VIDA... La vida está llena de interferencias indebidas, de casualidades estúpidas, de personajes equivocados que entablan con nosotros incoherentes diálogos de sordos, la vida está obstaculizada de detalles inútiles, ¡la vida parece una novela mal hecha!
Mario Quintana
La pereza como método de trabajo
Iba yo vacacioneando por ahí, cámara en ristre, cuando un faro se me puso enfrente -¡simbolismo en tiempo real!-, y la casa de mi vida al lado.


Bonito, ¿eh? Lo curioso fue la coincidencia, ya a la vuelta, de la descarga de fotos con la reciente reorganización de la balda de literatura en portugués. Los detalles inútiles y anecdóticos son mi perdición. Además, resultan de lo más entretenido.

Y ahí está: la portada de La pereza como método de trabajo, de Mario Quintana, ilustrada con este maravilloso faro de Cascais. Es más, la escalinata de piedra que completa el montaje en la esquina inferior izquierda es precisamente el lugar desde el cual se fotografía el faro. Un ahí estuve yo y se me ocurrió hacer la misma foto. Una comunión espiritual con Juan Ochoa, el autor de la imagen de la cubierta. ¿Falta de originalidad (mía, suya o de ambos) o una metáfora de la unión de continentes a través de la lengua portuguesa? ¿Será la residencia europea del poeta? ¿O una simple imagen elegida al azar? Más aún: ¿Una certera casualidad para recordar a la responsable de este hallazgo brasileño para mi librería, para agradecerle el faro y el contenido? ¡Ah, los detalles! Ya digo: entretienen la vida una barbaridad.