Aun a riesgo de resultar repetitiva -actualizo poco, tarde, mal y, encima, me repito- reitero mi entusiasmo por el trabajo de Gervasio Sánchez. En sus dos últimos artículos en Los desastres de la guerra vuelve sobre la falta de coherencia de gobiernos y empresas que combinan proclamas publicitarias sobre sus bondades sociales con el lucro que proporciona el gran negocio armamentístico.
Para qué voy a decir yo más si ya lo dice él estupendamente:
Para qué voy a decir yo más si ya lo dice él estupendamente:
Ni el Gobierno, ni la oposición. Ni la derecha españolista, ni la nacionalista. Ni la izquierda mayoritaria, ni la minoritaria. Ni PSOE, ni PP, ni Convergencia i Unió, ni PNV, ni Ezquerra Republicana, ni Izquierda Unida, ni Iniciativa per Catalunya Verds, ni el Grupo Mixto (BNG, CC, Na-Bai, UPyD y UPN). Ni una palabra durante el Debate del estado de la Nación sobre las ventas de armas españolas. Como si el tema no existiera o como si los ciudadanos no quisieran saber. Silencio y ultraje ante un tema tabú.
Somos la octava potencia del mundo en esta especialidad. Formamos parte de un exquisito club en el que no tenemos que mendigar un puesto como nos ocurre en el G-20 y a ningún parlamentario se le ocurre hacer una simple pregunta, reflexión o comentario. Es cierto que el tiempo es oro para sus señorías, pero sólo es necesario utilizar alguno de los minutos dedicados a lanzar insultos y diatribas para reflexionar sobre un negocio que tiene que ver con la muerte.Secretos que matanSupongamos que el domingo no se mata. Nos queda poco más de 300 días al año para hacerlo. Como se producen 300.000 muertos anuales como consecuencia del uso de pistolas y fusiles, las verdaderas armas de destrucción masiva, la división es tan fácil que su resultado se lo sabe hasta un niño de primaria: mil muertos diarios. Además, se producen 3.000 heridos cada día, muchos de los cuales quedan postrados para siempre en una silla de ruedas o en una cama. La mayoría son civiles y jóvenes o niños, porque las armas que se venden de forma legal o ilegal están en sus manos y son cada día más ligeras.
(...) En la larga lista confluyen el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y el Santander, las empresas energéticas Unión Fenosa (recién adquirida por Gas Natural) e Ibedrola y Telefónica.En la empresa armamentística Indra (que fabrica misiles, simuladores para aviones de guerra y sistemas de tiro) están presentes, además de la mayoría de las empresas nombradas, Caja Madrid, Casa Grande de Cartagena, Cajastur o Caja Cantabria.
