miércoles, 30 de enero de 2008

Hablemos de mi

¡Yo he venido aquí a hablar de mi libro!
F. Umbral en 1993

De vez en cuando me vienen retazos de conversaciones a la cabeza sin ninguna relación con lo que estoy haciendo, normalmente nada. O citas, o imágenes, o la cara de alguien... será de los porros.

Hoy, no sé por qué, sin venir a cuento, sin cuentos en mente, de buena mañana y con el tercer o cuarto trago del café me he sorprendido repitiendo mentalmente una gran frase, de la que no fui ni emisor ni destinatario:
- “¿pero qué pasa (coma) que no vamos a follar?”
muy grande!!! Y en su contexto, en el que no vamos a entrar ahora, da para toda una teoría filosófica.

A lo que iba, de ahí, mis neuronas han saltando sin ninguna explicación aparente, y mientras contestaba un mail de trabajo, a la magnífica respuesta atribuida a un amigo de un amigo. No se la pierdan:
(REDOBLE CIRCENSE DE EMOCIÓN)
Atención a la pregunta, habitual herramienta para romper silencios:
- ¿En qué piensas?
La sincera respuesta del interpelado es:
- “en mi, ¿por?”(...)
Toma ya!!!

El “yomismismo” mueve el mundo. A cuántos escritores han oído decir algo como: “en todo lo que escribo hay algo de mi”, cuántas veces se le pregunta a un actor: “¿qué hay de ti en el personaje que interpretas?” Y últimamente, me he tropezado, sin pretenderlo y por pura casualidad, con dos novelas que tienen en común el tono autobiográfico y un padre despreciable. Primero fue Todos se van, de la cubana Wendy Guerra, con la intención y el encargo de descubrirla. Después, un regalo adelantado de un Rey Majo que por el título lo eligió para mi: Otra noche de mierda en esta puta ciudad, de Nick Flynn, que comencé a leer tras las campanadas de año nuevo, coincidencias...

¿Subrayan los libros? Yo sí, algunos, a lápiz. Si recojo al azar algunas citas marcadas encuentro esto:

El sufrir es innecesario. Pero hay que sufrir para darse cuenta de lo que es. Es solamente entonces, además, cuando la verdadera importancia del sufrimiento humano se ve en toda su claridad. En el último momento desesperanzado –cuando no es posible sufrir más- ocurre algo que es como un milagro, la gran herida por donde se estaba desangrando la vida se cierra, y el organismo florece como una rosa

Henrry Miller, Plexus

Todo lo que tiene vida, por el hecho de vivir, tiene forma, y por eso debe morir: salvo la obra de arte, que precisamente vivirá por siempre porque es forma

Luigi Pirandello, Seis personajes en busca de autor

Ahora ya sé que, afortunadamente, nunca encontraré la paz. Ni siquiera después de la putrefacción

Sabino Méndez, Corre, rocker

Al principio del amor nadie está dispuesto a arrastrarse; al final del amor siempre estamos dispuestos a arrastrarnos un poco más. Tampoco cabe la urbanidad cuando se trata de alejarse: es siempre una batalla. El problema es que a veces los amantes ni siquiera desertan de una misma batalla

Andrés Neuman, La vida en las ventanas

(…) Veloz como el rayo, cogió el cuchillo que Garfio llevaba a la cintura y estaba a punto de clavárselo cuando se dio cuenta de que se encontraba a mayor altura en la roca que su presa. No habría sido un combate justo. Tendió la mano al pirata para ayudarle a subir hasta él. Fue entonces cuando Garfio le mordió. No fue el dolor, sino lo injusto del mordisco, lo que desconcertó a Peter. Lo dejó indefenso. Lo único que hacía era mirar horrorizado. Todos los niños reaccionan así la primera vez que son tratados de forma injusta. Lo único que piensan cuando se nos acercan es que tienen derecho a la justicia. Si sois injustos con un niño, no dejará de quereros, pero nunca volverá a ser el mismo. Nadie olvida nunca la primera injusticia: nadie, excepto Peter. Chocaba a menudo con ella pero siempre la olvidaba. Creo que esa era la verdadera diferencia entre los demás niños y él.

James M. Barrie, Peter y Wendy

A mi no me fue dado el don de esbozar un gesto de afecto detrás de otro, un gesto correctamente elegido, que no parezca inseguro ni tampoco forzado. Mi mano siempre divaga y se retira antes de haber conseguido alcanzar el codo del otro, su espalda o su cadera. Manos en retirada soy, cuerpo en retirada, separado en medio del tráfago de cuerpos, porque no me enseñaron a besar las mejillas ni a aferrar antebrazos ajenos. No sé abandonarme, ni siquiera en el deseo, ni siquiera desvaneciéndome en ti. Yo entro en el deseo y tal vez descanso, pero en seguida se enciende un cerco luminoso, un resplandor naranja e intermitente que me incita a cruzar, a correr.

Belén Gopegui, La escala de los mapas

Vivíamos como reyes, bebíamos vodka a discreción, nos amaban mujeres hermosas, nos gastábamos todo, pagábamos con oro, plata y dólares. Lo pagábamos todo: el vodka y la música. El amor lo pagábamos con amor, el odio con odio.

Sergiusz Piasecki, El Enamorado de la Osa Mayor

Una vez que has entregado el alma, lo demás sigue con absoluta certeza, incluso en pleno caos
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No necesitaba a nadie porque quería ser libre, libre para hacer y dar lo que me dictaran mis caprichos. En cuanto esperaban algo de mí, o me lo pedían, me plantaba. Esa fue la forma que adoptó mi independencia.

Henry Miller, Trópico de Capricornio

Mi padre murió hace un año. No creo en esa teoría según la cual nos convertimos en verdaderos adultos cuando mueren nuestros padres; nadie llega a ser nunca un verdadero adulto.

Michel Houellebecq, Plataforma


Me encuentro en mis subrayados de años. En algunos versos:

que el verso sea la llave que abra mil puertas
...
el adjetivo, cuando no da
vida, mata

Huidobro

...mientras que atiendo al mundode otro modo mejor, menos intenso

Gil de Biedma

La felicidad es una hormiga y una pedrada,nada que ver con el cielo,nunca más importante conocerla que padecerla,véase pasado.

Nacho Abad

Sólo las tristes saben que así sólo pueden oler dos cosas: el vientre corrupto o las circunstancias

Carmen Camacho

Acato la vida. Quiero creer que nada sucede en vano

Malaventurados los que abrimos nuestros corazones

José Hierro

Confiamos en que no será verdad nada de lo que pensamos

Antonio Machado

Actions are the first tragedy in life, words are the second. Words are perhaps the worst. Words are merciless

Oscar Wilde

Los campos, al fin, no son
tan verdes para los que son amados
como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.

Escupe la esperanza, vomita la caridad y méate sobre la fe

Fernando Pessoa

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
(...)
Mas sabes que la dicha
es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz

Félix Grande

Y en tantos otros que me hacen preguntarme si busco o encuentro...