domingo, 8 de abril de 2007

El destructor

El único sentido de las cosas es no tener sentido oculto
Fernando Pessoa

Hay manos que contagian esperanza y pieles que transpiran serenidad y confianza. Y desconfianza imposible de erradicar.
Hay miradas que destierran a quien las recibe, caricias prestadas que hielan la pasión o besos perdidos sin pena y sin rabia.
Hay roces compungidos, tristes, apáticos, que hacen rana del príncipe y dejan miserable a la princesa.
Hay abrazos sin sentido que sólo buscan otros brazos, cualesquiera. Porque, a veces, la constrictor es mejor que dormir solo.
Hay silencios que desnudan las paredes.
Resignarse es morir solo en la peor de las compañías.

antes en ¡No me aguanto más!