
Hace cuatro años aún a estas horas miraba sin poderlo creer la portada de la edición vespertina de El País. Hoy, el olor a cera sigue llevándome a ese lugar diario de paso, llegada y partida que es Atocha. Y creo que mi mente marmotil nunca recuperará la asociación Velas-SemanaSanta.
antes en ¡No me aguanto más!


No hay comentarios:
Publicar un comentario