Félix Grande
Puede que no tenga razón, pero sí un montón de rencor.
A veces, y esto lo he descubierto recientemente, una acción o decisión no va acompañada de un razonamiento más o menos justificativo, al menos en mi caso. Asumo pues mi fracaso en la aspiración a la coherencia vital. Y con todo el resentimiento del que soy capaz, que es mucho, admito que todavía “es en lo primero que pienso cuando me levanto y lo último antes de dormir. Eso se llama obsesión. Y no es bueno ni para mí ni para usted...”
No necesito más razón que la de verme exorcizando fantasmas a estas alturas.
antes en ¡No me aguanto más!

No hay comentarios:
Publicar un comentario