viernes, 21 de marzo de 2008

Fracasos vocacionales

La semana pasada, el Babelia recuperaba la figura de Todorov y citaba entre sus obras Los aventureros del absoluto. En su análisis, Ángel Rupérez mencionaba que los "buscadores de lo absoluto" cuyas vidas aborda el libro fueron grandes escritores pero grandes fracasados en su vida (refiriéndose a Oscar Wilde, Rilke y Marina Tsvietáieva). Aún no he leido la obra, pero supongo que en el anecdotario y la correspondencia que parece reunir Todorov muestran personalidades inconformistas, contradictorias, críticas y resistentes a la "ejemplaridad" que su sociedad espera. Quizás no perseguían reconocimiento alguno, quizás sus obras eran su camino de fuga, la huida de la realidad que los perseguía. Puede que la mejor opción hubise sido ejercer El arte de desaparecer, que encontramos de forma recurrente en la obra de Vila-Matas.
En el tema de la escritura como terapia, instrumento de reflexión y otros usos no voy a entrar ahora. Pero sí en la idea que subyace en estas vidas: el fracaso o su apariencia en alguna de las facetas de la vida. Entiendo que el sentimiento de incapacidad para alcanzar la felicidad o la plenitud es lo que nos impulsa a hacer cosas, a intentar alcanzar deseos y objetivos, a avanzar. Esto nos remite al Carpe Diem, al "arrepiéntete de lo que hagas y no de lo que dejaste de hacer". Y por otra parte, también a esos momentos en los que nos acurrucamos en nuestras confortables miserias, frustraciones, arrepentimientos, culpabilidad, etc.
En las relaciones personales apostamos a veces por causas perdidas de antemano. Puede que haya trenes a los que es mejor no subir, pero el atrevimiento humano es incalculable. La esperanza sin convencimiento acaba, casi siempre, en el punto de partida.

No hay comentarios: