Cuando cerraron el bar del Alphaville para convertir el cine en uno más de la cadena Golem, sin personalidad, ni arraigo, ni esa pareja que pasaba las tardes de los domingos leyendo el periódico y sin dirigirse la palabra en aquella decadente sala de cine reconvertida en ambigú de lujo, me embargó la desolación. Parece exagerado pero pensé que ni en un sitio como Madrid, donde todo tiene cabida, eran capaces de sustraerse a las modas. Evolución lo llaman. Lástima. ¿Qué hará ella con sus sombreros y tocados "años 40" las tardes domingueras? Lo mismo me ocurrió al acudir un domingo a mi vermú habitual en Puerta Cerrada, y en tantos otros.

Voy pa mayor.Una ciudad es tu ciudad cuando cuentas con tus propios rincones, bares y hábitos. Y también cuando éstos desaparecen. Si pierdes algo es porque alguna vez lo tuviste.
En fin, hoy leo que han cerrado El Tremendo en Sevilla. Y aunque sólo sea porque es el único bar sevillano en el que tiraban bien la cerveza, al menos de los que yo he frecuentado, me apena. El ambientillo y "buenrollismo" reinante invitaban a repetir cañas hasta las mil, aunque fuera Cruzcampo. Entre la jodida Ordenanza Cívica, las patrullas-pandillas policiales por la Alameda y los cierres de bares, sólo se va a poder salir a la calle a ver procesiones y a la feria. Como recomendaciones alternativas, hasta que las cierren, quedan: La Sirena, el Corto, la Bodeguilla de San Luis, el Urbano o el Cara B.
antes en ¡No me aguanto más!

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