Campanella no defrauda. El secreto de sus ojos es una de las mejores películas del año, si no la mejor. Una interpretación magistral la de los actores, ¡qué manera de mirar! de decir con los ojos lo que no cuenta el guión.
Especialmente grande es la intervención de Guillermo Francella encarnando el dolor de la lucidez empapado en alcohol. La mirada de Darín gana con los años. Soledad Villamil anhelante, entre la decepción y la esperanza. Magnífico el reparto al completo y magnífica la historia, a la búsqueda de la Justicia.
No la quiero destripar, vayan a verla y discutan después sobre la Justicia, la Vida, la Venganza, la Pasión, la Maldad...
Especialmente grande es la intervención de Guillermo Francella encarnando el dolor de la lucidez empapado en alcohol. La mirada de Darín gana con los años. Soledad Villamil anhelante, entre la decepción y la esperanza. Magnífico el reparto al completo y magnífica la historia, a la búsqueda de la Justicia.
No la quiero destripar, vayan a verla y discutan después sobre la Justicia, la Vida, la Venganza, la Pasión, la Maldad...
Es maravillosa la complicidad entre Espósito (Darín), que necesita resolver el pasado para afrontar el futuro, e Irene (Villamil) cuando afirma: “mi vida entera es mirar para adelante, atrás no es mi jurisdicción”. Sandoval (Francella) ejerce la ironía desde la verdad, es él quien nos descubre lo inmutablemente humano, la pasión: “el tipo puede cambiar de todo, pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar de pasión”.
Si no la ha visto, NO SIGA LEYENDO.
Y Ricardo Morales (Pablo Rago) se hace cargo de administrar la Justicia que le niegan desde la serenidad que otorga saber sacrificar la vida para consumar una venganza. Y el malo (Javier Godino)... sin fisuras, con el odio y la brutalidad asomando en la pupila. Y la inmensidad del castigo... ese silencio... Ya digo, MAGNÍFICA.
Si no la ha visto, NO SIGA LEYENDO.
Y Ricardo Morales (Pablo Rago) se hace cargo de administrar la Justicia que le niegan desde la serenidad que otorga saber sacrificar la vida para consumar una venganza. Y el malo (Javier Godino)... sin fisuras, con el odio y la brutalidad asomando en la pupila. Y la inmensidad del castigo... ese silencio... Ya digo, MAGNÍFICA.

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