martes, 28 de abril de 2009

Javier Ortiz ha muerto soñando con Jamaica. Dejó escrito su propio obituario, lo hizo en su cumpleaños (24/01/2007). Con gran acierto pronosticó que
no hay nada más inevitable que morir de parada cardio-respiratoria. Si sigues respirando y el corazón te late, no te dan por muerto.
Ayer fue mi cumpleaños y no escribí mi necrológica, pero sospecho que también moriré de parada cardio-respiratoria. Brindo, con el café mañanero, por Javier Ortiz, por todo lo que aprendí en sus columnas (acá y allá) y apuntes del natural, y por su Jamaica:

Y sueño, y me voy a Jamaica para mejor sentir mi distancia ante lo que veo: calles grises, gente triste. Y sueño con Jamaica para reclamar de mi más alegría, para pensar que todos podemos romper con todo, que somos capaces de no acudir puntuales a las citas, de reírnos de los estudios sociológicos que explican la muerte, de creer que el porvenir que nos espera no está condenado a ser de por vida un tiempo para el llanto.

Jamaica o muerte. Venceremos.

No hay comentarios: